Camuflaje Autista (Masking) y sus Consecuencias

Introducción al Camuflaje Autista

A lo largo de la vida de una persona autista, esta experimentará diversas situaciones que tendrá que afrontar sin entenderlas bien muchas veces y, en otras ocasiones, en contra de su propia naturaleza. Toda persona adulta autista, en principio, intenta encajar de alguna u otra manera en su entorno, desarrollando consciente o inconscientemente diversos camuflajes.

Te comparto algunos ejemplos de camuflajes que he observado en mi entorno autista:

  • Empezar a tartamudear para no sonar tan directo o borde.

  • Mentir o sobreexagerar la realidad para captar la atención o congeniar.

  • Esforzarse por mirar a los ojos mientras te hablan.

  • Tener una forma predeterminada de saludar y/o despedirse.

  • Reírse de bromas o situaciones que no entendimos como graciosas.

  • Mantener contacto físico por mera costumbre social y cultural.

Estos son solo algunos, pero hay muchos más según la experiencia de vida de cada persona. Cada uno de estos esfuerzos por camuflar va sumando peso y desgaste. No es que las personas autistas no podamos adaptarnos un poco al entorno como lo hace todo el mundo; el problema es que el costo-beneficio es infinitamente mayor para un autista que para una persona neurotípica. Por más que logremos camuflar o por más maestría que hayamos alcanzado al perfeccionarlo, tarde o temprano siempre terminamos en un colapso.

Consecuencias de intentar camuflar y encajar

Cuando llevamos mucho tiempo camuflando y tratando de seguir el ritmo del entorno, poco a poco nos vamos desregulando. En esa etapa de sobreesfuerzo sostenido, el impacto va directo a la salud y empiezan a aparecer secuelas muy claras:

  • Desgaste mental y físico.

  • Irritabilidad o malhumor constante.

  • Cansancio crónico.

  • Mayor sensibilidad a los estímulos.

  • Pérdida temporal de capacidades o habilidades.

  • Problemas de concentración y de sueño.

  • Aparición de problemas digestivos o fobias temporales.

A medida que nuestra capacidad de camuflaje se ve más comprometida y ya no podemos sostenerla, el entorno nos empieza a mirar con sorpresa o poca tolerancia. Pasamos por el juicio de terceros que nos tildan de egoístas o inmaduros sin saber lo que realmente está sucediendo. Son experiencias desgastantes para alguien que siempre se sobreesfuerza por encajar y que termina dándose cuenta de que, una vez más, no lo logró.

Lo que viene cuando la persona ya no puede camuflar más es el colapso: un meltdown, un shutdown o, en el peor de los casos, un burnout autista. Estos colapsos son los más característicos y los que más daño hacen a todos los niveles de la vida: trabajo, pareja, relaciones, proyectos, economía y salud. Es un daño acumulativo y, para lograr volver a un estado de regulación, se requiere de mucho descanso real y apoyos.

Quizás ya no debamos seguir intentando encajar.  Quizás solo debamos encontrar nuestra propia manera de vivir la vida autista.

Por eso, la finalidad de este proyecto es ayudar a que ninguna persona autista tenga que experimentar estos colapsos. Y si ya los experimentaste, darte el conocimiento y las herramientas para cuidarte y que nunca más tengas que pasar por ellos.

En los siguientes posts iré profundizando más sobre cada uno de estos colapsos autistas.